martes, 26 de agosto de 2025

La ira

Es poderosa la ira, ¿verdad? Algunos dirán que es un sentimiento negativo, algo que no deberíamos sentir, algo que ensucia todo a su paso. Y otros, otros te dirán que es poder.


Sí, la ira es poder. Te da la capacidad de avanzar, de hacer esas cosas que no hacías por miedo. Te da el valor de moverte del punto en el que estabas estancado. 


Ira, rabia, furia. Puedes llamarla como quieras, pero bendita sea en cualquiera de sus nombres porque nos hace ver que, a pesar de todo, siempre hay motivos para dejar atrás aquello que nos hace débiles.

domingo, 17 de agosto de 2025

Somos

Me sigue sorprendiendo la forma de vernos de los demás. Para algunas personas somos cura para el alma y para otras su mayor decepción.

Sé que es que normal, al final nos ven según las situaciones vividas por cada uno, pero eso no quita para que me parezca sorprendente e, incluso, desesperanzador.


Somos todo y somos nada.

Somos alegría y somos llanto. 

Somos amor y somos indiferencia. 

Somos frío y somos calor.


Para algunas personas somos pasado y para otras inolvidables. 

lunes, 28 de julio de 2025

El malo

Un día te levantas y aceptas, de verdad, que hay historias donde eres el bueno y otras donde no. Historias donde te rompieron el corazón y otras donde lo rompiste tú. No hay buenos ni malos, solo personas sobreviviendo a las mierdas que nos toca vivir.


Sigues

Avanzas

Paras

Respiras


Y descubres que, por más que lo intentes, esas personas que te creen “el malo” van a seguir pensándolo hagas lo que hagas. Y eso también está bien.


Sigues

Avanzas

Paras

Respiras


Un día te levantas y aceptas, de verdad, que está bien dejar ir a esas personas para las que eres el malo. Supongo que, de alguna forma, ellas te dejaron ir mucho antes.

domingo, 20 de julio de 2025

Archivar

Lo que voy a decir va a sonar superficial, incluso, estúpido, pero en los tiempos que corren donde la tecnología lo inunda todo hay algo que me hace pensar mucho: la opción de archivar en Whatsapp.


Cuando archivas un chat suele ser, siempre, algo negativo. Esa persona “está de viaje”, quieres que “desaparezca” de tu vida o, simplemente, es una especie de punto y final. Algo tan simple como deslizar a la izquierda y adiós al chat, adiós a esa persona. PERO, aquí me surge una pregunta: ¿acaso no es peor borrar la conversación sin miramientos? Porque ahí no solo eliminas el chat, eliminas las fotos o los vídeos de años junto a esa persona. Eliminas una vida a su lado.


Porque seamos sinceros, todos tenemos personas intocables en el whatsapp donde nunca borramos sus conversaciones… Y, de vez en cuando, aunque hayan salido de nuestras vidas, a veces, solo a veces, nos metemos a ver esos recuerdos felices que un día te hicieron la persona más afortunada del mundo.

jueves, 19 de junio de 2025

Hogar

Hogar: seguridad, protección, sentirte a salvo. 

No, no hablo de cuatro paredes ni de un muro de bloques. Hablo de las personas que son hogar, esas que, con su sola presencia, te sientes en armonía con el universo. 


En un mundo lleno de odio y que va tan deprisa, encontrarte con alguien “hogar”, podríamos decir, es un regalo del cosmos. Algo que hace que la vida sea menos mierda y más perfecta.




Sí, siempre me ha gustado la palabra “hogar” porque tiene un significado poderoso, profundo, lleno de amor…

miércoles, 14 de mayo de 2025

Joey y Sophie

Me gusta pensar en mis gatos como mis hijos. Son mis hijos. Los veo y todo pasa, todo mejora, todo florece.

A veces me pongo a pensar en lo efímera de su existencia y me invade una tristeza infinita, pero, a la vez, me siento muy afortunado de darles lo mejor de mí día a día. Supongo que, quien no tenga animales en casa, no entenderá jamás esta devoción que siento por ellos.


Cuando los miro y, siento este amor tan profundo, me da pena pensar que ellos jamás serán conscientes de todas las veces que me han salvado. Y también siento pena por todas esas personas que jamás van a conocer a Joey y Sophie y no van a poder disfrutar todo el amor que dan (vale, Sophie un poquitín menos).



Y al mirarlos toda mi vida es más bonita.

jueves, 11 de febrero de 2016

Muerte

Nacemos para morir. Eso nadie lo discute. Siempre escuchas decir “hoy estamos aquí, mañana no sabemos”, “la vida es muy corta”, “la muerte no es cuestión de edad” y demás frases que se te meten en la cabeza desde bien pequeño. Incluso Disney, en casi todas sus películas, nos hablan de la muerte, algo devastador y que siempre cambia a lxs protagonistxs de la historia. Y como en esos cuentos animados, en la vida real, ocurre exactamente lo mismo.

La muerte. Llega y todo tu mundo cambia. Evidentemente, no hablo de la muerte de tu vecino el del quinto, al que saludas cuando lo ves; no hablo de la cajera que ves cuando vas al supermercado, de la que siempre te despides con una sonrisa; no hablo del dependiente de tu tienda favorita, el que te saca las mejores prendas para ti. No hablo de ninguno de ellos, hablo de la muerte de alguien tan cercano, que sientes que con esa persona se muere un poco de ti. Llega, te golpea y descubres que la vida sigue exactamente igual. Descubres que, a unos kilómetros más allá de donde lo están velando, hay una discoteca que sigue poniendo la música a todo volumen; descubre que mientras paseas o te sientas en un puto banco, preguntándote mil cosas, no dejas de escuchar esa melodía, que no te molesta, porque descubres que la vida sigue para todos. A nadie le importa tu pérdida, ellos ni conocían a esa persona que ahora está a unos metros de ti, metida en un ataúd. La música sigue sonando; la gente, en la calle, continúa sonriendo; las personas comen, en ese restaurante al que has ido a cenar con tus amigos, intentando desconectar... Y los miras, deseando volver a sonreír, deseando volver a tener ganas de bailar esa canción que suena en ese momento o deseando no sentir esa sensación de vacío y desolación que te invade.

Y descubres que la muerte está presente, algo que sabías desde que eras niño, pero que nunca te había tocado tan de cerca, como un golpe certero en la boca del estómago. Y durante un segundo, en el momento que te dicen lo inevitable, sientes que dejas de respirar. Como él. Y desde ese momento, descubres que su muerte lleva a una especie de nuevo “nacimiento” para ti. Ahora, todos tus recuerdos irán ordenados desde la fecha anterior a esa noche que todo lo cambió. Ahora todo será “eso sucedió antes de su muerte”, “aquello otro después de su muerte”, “esto otro antes”... Y así continuamente. Tu tiempo, tu espacio, todo cambia.

Un día, sin saber muy el porqué, descubres que estás sonriendo porque sabes que él está aquí, contigo. Y te da igual que suene a locura o a cuento chino, sabes que él nunca te abandonará. Él está en cada recuerdo, en cada fotografía, en cada papel donde ves su letra, en cada rincón de esta casa... Siempre con nosotros.




Aunque no estés, estás.