Me ha llevado mucho tiempo, demasiado, entender que la paz es mucho más importante que ser feliz. Todo el mundo habla de alcanzar la felicidad y pocos de lograr la paz.
Cuando hablo de lograr la paz me refiero a la paz con uno mismo. Esos momentos en los que estás a solas con tus pensamientos y sentimientos más profundos y puedes mirar a tu alrededor y sentir que todo está en orden, en armonía con lo que eres.
Y, muy de vez en cuando, como si vieras una estrella fugaz pasar ante ti, llegan personas a tu vida que te enseñan que la mejor forma de querer es dándote la paz que pierdes entre tanto caos.