Siempre nos han dicho que toda persona que pasa por nuestra vida nos va a aportar algo y que debemos aprender de cada una de ellas. Pero, ¿qué pasa con esa gente que, simplemente, es mala?
Sí, porque hay gente que no viene a enseñarnos nada, que solo sabe sembrar el odio sin pararse a pensar que son ellas el auténtico mal. Personas que viven en su propio victimismo, culpando a los demás de su sufrimiento y excusándose en sus traumas para justificar sus comportamientos de mierda.
Todos, absolutamente todos, cargamos con nuestra propia mochila de dolor, decepción y miedo. La diferencia entre unos y otros está en cómo gestionamos todo eso. No es fácil, pero no comportarse como un gilipollas depende solamente de no querer comportarse como un auténtico gilipollas.
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