Siempre he escuchado que lo opuesto al amor es la indiferencia. Y en parte tiene razón porque, siempre he pensado, que dejar de esperar algo de alguien es dejar de querer.
Pero antes de todo eso, mucho antes, llega el asco. Es un sentimiento profundo el asco porque te hace ver las cosas tal cual son, sin paños calientes, sin medias tintas.
El asco llega y te golpea tan fuerte que tienes que pararte y reflexionar sobre lo que es de verdad y lo que no. Solo cuando dejamos atrás la idealización que hacemos de determinadas personas somos capaces de avanzar y ver con perspectiva la realidad tal cual es. Y eso, amigas mías, solo se consigue dejando que el asco lo inunde todo.
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