El otro día escribí sobre esas personas que son lugares seguros donde poder descansar y sentirte en paz. Personas que sin hacer nada especial se convierten en esa palmera donde poder protegerte del sol.
Y puede que, después de todo, haya algo más bonito que encontrar tus lugares seguros y es que existan personas que te hayan dado el privilegio de convertirte en su lugar seguro.
Personas que, de entre todas las que conocen, te escojan a ti para poder descansar y sentirse a salvo del caos que es la vida. Supongo que, al final del día, me siento muy afortunado de poder ser la palmera de la gente que quiero.
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