Siempre he pensado que el amor significa esperar. Esperar que te escriba; esperar que te pregunte qué tal; esperar muchas frases manidas tipo “he pensado en ti”, “vi esto y me acorde de ti”, “quiero verte”; esperar que te vea entre tanta gente…
Por eso, el primer síntoma del olvido llega cuando ya no esperas pequeñas cosas de esa persona. Ya no esperas que te pregunte qué tal tu día en el trabajo, ya no esperas su mensaje al despertar ni al acostarte, ya no esperas su sonrisa en mitad del día más caótico…
Y luego llega el olvido más profundo. Ese que llega cuando ya no esperas que sus ojos te busquen en mitad de una habitación llena de gente porque, amigas mías, el olvido llegó para arrasarlo todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario