jueves, 29 de mayo de 2014

¿Somos masoquistas emocionales?

Hay algo que siempre me ha llamado la atención: cuando nos fijamos en alguien que nos ignora nos volvemos pequeñitos, indefensos y hasta nos planteamos si somos lo suficientemente “guapos”. Toda nuestra fortaleza se va a la mierda porque UNA persona pase de nosotros. 

Te preguntas si eres gilipollas porque ahí sigues: viendo sus fotos, stories o publicaciones, como si una fuerza sobrenatural te llevase hasta él. ¿Estamos empeñados en sentirnos atraídos por esas personas que nos ignoran o pasan de nosotros? ¿Somos masoquistas emocionales?

Todos hemos pasado por eso. Al inicio tenemos la esperanza de que todo cambie, que con el tiempo dejaremos de ser invisibles para ese alguien especial. Luego viene
el golpe contra el muro y la vuelta a la realidad. Ese alguien no se va a fijar en nosotros. 
Sufrimos, maldecimos, juramos que nunca nos volveremos a enamorar y nos lamentamos de nuestra suerte.

Como siempre nos han dicho: "nadie decide de quien se enamora". La putada llega cuando nos toca ser el "despreciado". Eso apesta, pero, en el fondo, sabemos que el dolor pasará y que nos volveremos a enamorar. Al fin y al cabo, estamos llenos de amor, ¿no? Un amor
que, en algún momento, será correspondido y llegará ese alguien que suspire por nosotros y se fije en nuestros ojos.


Porque el amor, sin duda, llega cuando dejas de fijarte en su trasero para perderte en su mirada.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Las ganas

Hay una película maravillosa llamada '500 days of Summer' o '500 días juntos', como prefieran. En ella, la protagonista siempre decía o hacía determinadas cosas porque quería, porque le apetecía, sin importar nada más. Eso está genial, claro, seguir nuestros instintos y hacer todo eso que nos haga sentir bien.

Somos personas, buscamos nuestro propio bienestar, nuestra felicidad. La putada llega cuando realizando esas cosas que nos apetecen, podemos dañar a otros. En ocasiones, no somos conscientes que lo que para nosotros puede ser algo inocente, para otra persona puede ser algo más.

Por lo tanto, aunque nos joda, algunas veces debemos parar y no decir determinadas cosas o realizar algunos actos que puedan llevar a equívocos... Porque, en ocasiones, tenemos que pensar primero en ese alguien y en su bienestar. Sí, buscar nuestra felicidad está bien, pero también podemos desear buscar la felicidad de esa persona importante para nosotros y parar, aunque eso signifique quedarnos con las ganas.

domingo, 4 de mayo de 2014

Mi brújula

Siempre te he visto como una amiga. Contigo he tenido las mejores risas y sonrisas, los mejores chistes, las mejores miradas cómplices. A tu lado he sabido lo que es no sentirme nunca solo y a nunca sentirme mal por lo que soy.

Has estado en cada paso del camino, ayudándome a continuar cuando mis fuerzas flaqueaban. Me has dicho "no" cuando tenías que hacerlo y "sí" en todo lo demás. Te has enfadado cuando me lo merecía y me has dado un abrazo cuando menos lo esperaba.

Cada vez que he estado perdido, tus ojos verdes me han guiado para volver al camino indicado.
Eres mi brújula, mamá.

jueves, 1 de mayo de 2014

El sexo en la primera cita

Mucho se ha hablado sobre el sexo en la primera cita. ¿A favor? ¿En contra?

Los que defienden que el sexo en la primera cita no es bueno, afirman que si conoces a
alguien y te acuestas con esa persona demasiado rápido, te verá solo para mantener relaciones
sexuales o que, simplemente, se cansará de ti.
Por el contrario, lo que están a favor, afirman que el sexo tan pronto es algo positivo, pues
conoces a ese alguien en un terreno más íntimo. Además, de saber si conectan en ese plano,
tan importante en una relación. Y no debemos olvidar que si una persona pasa de ti cuando
ya han tenido relaciones sexuales, es que solo buscaba eso... Y mejor perder a ese alguien
cuanto antes de vista.

Creo que no es cuestión de estar a favor o en contra, sino de dejarse llevar. Si quedas con
alguien y te apetece hacerlo, ¿por qué cortarse? Ah, claro, porque la sociedad dice que no
es lo correcto. No tener sexo en la primera cita no implica un final feliz y hacerlo tampoco
implica que todo acabe. Vamos, no todo es blanco o negro, y cada persona es un mundo.

La putada real en todo este tema son esos seres que solo buscan sexo y lo disfrazan de
amor para poder conseguirlo. Todo es cuestión de hablar, de dejar claro lo que cada
uno y disfrutar.


El sexo, como el amor, está para disfrutarlo.

domingo, 27 de abril de 2014

Pasos

¿Nunca les ha pasado que conocen a alguien y comienzan a seguir una serie de pasos? Por ejemplo, nada de sexo hasta la sexta cita, no hablar del ex, sonreír siempre, llegar siempre un poco antes... ¿No es estresante?

Conocemos a alguien, decidimos quedar e, inmediatamente, ponemos en marcha esos pasos llenos de estrés, miedo y grandes expectativas.

Las primeras veces que quedas con alguien casi nunca está nada dejado al azar. Todo está calculado: los sitios; las horas, no es lo mismo quedar para almorzar que quedar para cenar; algunas conversaciones. ¿Dónde queda la sorpresa, la espontaneidad, la locura?

Cuando comenzamos a conocer a una persona queremos que todo vaya bien, y es normal querer planificarlo todo, pero no dejemos que esos pasos que ya están marcados nos guíen. Dejemos que esa persona nos sorprenda, dejemos que nosotros mismos podamos sorprendernos. Y vivamos esas primeras citas como lo que son: locura, ilusión, pero, sobre todo, sorpresas.

domingo, 20 de abril de 2014

Follamigos

Hace mucho que se puso de moda el término "follamigo". Son esas personas con
las que solo quedas para tener sexo; no importa donde vive, ni si estudia o trabaja, nada.
Solo importa el sexo con ese alguien.

Muchos pensarán que tener a una persona así debe ser algo maravilloso, mucho sexo
y nada de preguntas ni cursiladas. ¿Follamigos? ME-LO-LLEVO. Claro, no tiene desventajas.
Todo es pasarlo bien, placer y disfrutar. Lo único, y más importante, es que se debe dejar
todo claro. No hay sentimientos, solo placer.

Hasta ahí todo perfecto. Vale, es solo sexo, no hay sentimientos. Pero siempre me ha
asaltado una duda, ¿follar con alguien muchas veces no hace que surjan sentimientos?
Es decir, aunque se mantengan relaciones sexuales por el puro deseo de obtener placer,
eso no lo hace menos personal, menos íntimo. Entonces, cuando dos personas, durante
un tiempo relativamente largo, mantienen este tipo de encuentros, ¿no nacen sentimientos?

Yo siempre apoyaré el sexo. Si son relaciones consentidas, seguras y placenteras, ¿qué hay
de malo? El sexo está para disfrutarlo. Aunque de tanto usarlo, no ocurre como en la
canción, no se agota, sino que puede crecer... Y ese placer por el placer convertirse en
placer mezclado con amor.

viernes, 18 de abril de 2014

El tiempo en espera

Ya he hablado sobre la primera cita y la segunda. Ahora toca escribir sobre el tiempo
que debemos dejar pasar entre ambas.

Supongamos que la primera ha ido bien, muy bien... Y las ganas de volver a quedar son grandes.
Tanto como las ganas de volver a darle un beso. Entonces, te planteas dos preguntas
fundamentales: "¿Debo dar el paso y proponer quedar?" y "¿Es muy pronto para hacerlo?".
Se supone que en temas de amor debemos dejarnos llevar por el corazón, pero también
sabemos que eso es peligroso. Además, es inevitable que pensemos y pensemos y pensemos
lo que será mejor para nosotros. Al fin y al cabo, no queremos dejar nada al azar.
Te preguntas mil veces las dos cuestiones de arriba; se las planteas a tus amigos; a tu madre;
incluso, a tu perro... Preguntas que, para bien o para mal, no tienen una respuesta única y acertada.

Puede que, en el fondo, sepamos que es bueno dejarnos llevar e ilusionarnos con esa
segunda cita. Una segunda cita que es más importante que la primera porque en la segunda
todo se confirma, todo se ve más claro, sin tantos nervios ni tensión... La segunda cita, en
definitiva, es ese momento en el que decides si todo vale la pena o no. Si vale la pena
arriesgar y tirarte a la piscina, aunque no sepas nadar.

Y, como en casi todas las preguntas sobre amor, no hay respuesta posible. El tiempo que debemos
dejar pasar entre la primera y la segunda cita depende de las ganas, de si la primera ha ido bien,
de dar el paso y proponerlo, de dejarse llevar...

Porque, al fin y al cabo, aunque nos asuste y nos paralice, el amor es dejarnos llevar.