miércoles, 16 de abril de 2014

El tonteo antes del enamoramiento

El otro día hablaba con unos amigos sobre el tiempo existente entre el tonteo y el enamoramiento. Sí, ese tiempo que hay en el que puedes librarte de enamorarte y salir corriendo... Si lo crees necesario.

Por ejemplo, conoces a alguien y te encanta... Quedan, se conocen, hacen mil cosas juntas, se acuestan... Entonces llega la pregunta: ¿sigo adelante, corriendo el riesgo de enamorarme? Enamorarse no es ninguna gilipollez. Enamorarnos significa volvernos vulnerables ante alguien. Una vez leí por ahí que enamorarse es darle las armas a otra persona para hacerte daño, pero confiar en que no lo hará. Bonito, pero peligroso. El amor es peligroso.

Y llegados a ese punto en el que puedes huir, ¿qué haces que te quedes o corras? Supongo que nunca estamos seguros de nada, y que enamorarse es un riesgo que decidimos asumir. Entonces, cuando ves que alguien con el que quedas pasa de ti o sientes que no te da lo mismo que tú... ¿No es mejor huir? Antes de pasar el enamoramiento total y absoluto. Ese del que podemos salir, sí, pero sufriendo más.

"Muerto el perro, se acabó la rabia". Siempre me ha gustado ese refrán. Sí, si no arriesgas, no ganas; pero, en ocasiones, debemos aceptar que no es el momento adecuado de arriesgar.



Y seguir adelante.

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